Con su proyecto «Talento 18», la postulante al Congreso por Lima denuncia la exclusión sistémica de los jóvenes que no alcanzan la excelencia académica pero poseen aptitudes desaprovechadas.
En el complejo tablero político peruano, donde la desafección ciudadana y la crisis de representación son la norma, surgen voces que intentan girar el foco hacia las grietas del sistema educativo. Mileidi Abanto Villegas, candidata al Congreso por Lima, ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: el abandono institucional de siete de cada diez jóvenes que terminan la escuela secundaria.
Bajo el nombre de «Talento 18», Abanto propone una reforma en la gestión del capital humano joven, centrada no en la élite académica del «tercio superior» —quienes ya cuentan con programas como Beca 18—, sino en los «dos tercios restantes» que hoy se ven abocados a la informalidad o, en el peor de los casos, a la exclusión social.
📉 Una estructura de exclusión
La radiografía que presenta la candidata es severa.
Según sus declaraciones ofrecidas a la Agencia de Noticias Lima, solo el 30% de los jóvenes peruanos logra acceder a una universidad o instituto técnico.
Para el 70% restante, el camino se desvanece entre la falta de recursos y la ausencia de una red de seguridad estatal.
«Vemos talento en las calles, pero no encuentran un espacio de desarrollo. No hay quien les apoye para impulsar su potencial y aprovecharlo para el bien», advirtió Abanto, vinculando directamente esta carencia con el aumento de la delincuencia y el consumo de sustancias ilícitas entre la juventud.
⚽ El «mundial» de las oportunidades perdidas
En un país donde el fútbol es columna vertebral de la identidad nacional, Abanto utiliza una metáfora deportiva para explicar el coste de oportunidad de esta negligencia estatal. Sostiene que el Perú está perdiendo a sus «mejores talentos» —no solo en el deporte, sino en las artes y los oficios— por no ofrecerles una orientación temprana.
El eje de su propuesta legislativa busca:
Identificación de aptitudes: Detectar talentos técnicos y artísticos fuera del currículo académico tradicional.
Orientación estatal: Proveer tutoría y espacios de desarrollo para evitar que el potencial joven «se quede dormido» o sea captado por la criminalidad.
🗳️ «Que los políticos actuales tengan miedo»
Más allá de lo educativo, el discurso de Abanto Villegas carga contra la clase política tradicional.
Al presentarse como un «rostro nuevo», la candidata busca capitalizar el hartazgo social. Su número de lista, el 18, se convierte así en un símbolo de doble entrada: la mayoría de edad para votar y el nombre de su proyecto de salvamento juvenil.
«Gracias por permitirnos mostrar rostros nuevos y que los políticos actuales tengan miedo», concluyó, posicionándose como una alternativa de renovación y esperanza en un futuro que, para muchos jóvenes limeños, hoy parece clausurado.